¿A quién no se le han puesto los ojos como tomates y no ha hecho más que llorar cortando una cebolla?
Esto se debe al sulfóxido de tiopropanal (C3H6OS) que es un gas que actúa como un agente lacrimógeno (disparador del lacrimeo y escozor al contacto con los ojos). La sustancia se libera desde la cebolla al cortarla. La liberación se debe a la ruptura de las células de cebolla y la consecuente liberación de enzimas llamadas alinasas, que luego se descompone aminoácidos sulfóxidos, generando ácidos sulfénicos.
Un ácido sulfénico, ácido 1-propenesulfénico, se forma cuando las cebollas se cortan, y es rápidamente reorganizado por una segunda enzima, llamada sintasa factor lacrimógeno o LFS, dando sulfóxido de tiopropanal. El gas se difunde por el aire y, en contacto con los ojos, estimula las neuronas sensoriales creando una sensación de escozor y dolor. Las lágrimas son liberadas por las glándulas lacrimales para diluir y limpiar los irritantes.


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